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Sensaciones tras un mes de cuarentena.

Actualizado: abr 19

Esta semana cumplimos un mes de cuarentena y queremos, o quizá necesitamos, compartir algo de lo que vivimos, intercambiar pensamientos, sensaciones, acciones, momentos, temores, dolor, pérdidas...

Esperamos que compartáis con nosotros algo de estos días, para estar un poco más cerca, para ver que nos une más de lo que nos separa y para que sea menos duro aguantar.

Capítulo 1.

#yomequedoencasa

¿Quién no se ha hecho listas interminables de cosas que quería hacer estos días?



Lista de orden en casa.

Lista de limpieza por zonas.

Lista de platos para cocinar.

Lista de proyectos artísticos.

Es un proceso similar al comienzo de año. Empiezas con muy buenos propósitos y algunos de ellos los cumples, pero otros se quedan en el papel. La primera semana hasta haces el ejercicio que no has hecho en años.

Comienzas con unas ganas locas de hacer todo eso que nunca te da tiempo….

¿Cómo sigues? Panzada de sofá y sin ganas de nada.

Recuerdo los primeros días, estaba atenta a todas las noticias, y mensajes que me llegaban, ahora me da hasta pereza coger el móvil o poner el noticiero.

Ha habido días de subidón total y otros de no querer moverme.

Me invade una desesperación total por salir a la calle, cuando he acumulado una lista de la compra interminable, y decido salir, vuelvo peor de lo que salí, nadie por la calle, haciendo cola para entrar al supermercado más cercano, me siento como una apestada. El de seguridad de turno me recuerda, “más de un metro de separación con la otra persona, lávate con gel, ponte guantes y ahora puedes entrar a comprar…” ¡vaya mierda!

Intento crearme una rutina, que no todos los días soy capaz de llevar a cabo.

A medida que van pasando los días me hago una lista de cosas que realmente quiero hacer y repaso las que hice el primer día, y me acuerdo que quería limpiar esos bolsos que tengo guardados y que nunca saco a pasear, pero me viene ese momento destructor, y pienso - “bah, si no puedo salir” ¿para qué los voy a limpiar? -

Pues no, esa no es la actitud, limpio, ordeno y recoloco mis bolsos, joyas, o zapatos, o lo que me dé la gana, para tenerlos impecables el día que salga a la calle. Incluso me maquillo para visitar una exposición, o hacer un curso online, esto me anima y motiva.

Si tienes suerte, como yo, y te toca tele trabajar desde casa, ya has echado casi todo el día frente al ordenador y haciendo cosas impensables hasta este confinamiento obligatorio, por un virus que viene de China, un virus que nos obliga a ser más limpios, un virus que no te permite relacionarte, un virus que no te deja salir a la calle, un virus que mata a la población más vulnerable del mundo, un virus que te hace entrar en tu propio interior y resetear-te.


Capítulo 2.

#yomequedoencasa


La primera semana mi mente no paraba, estaba a tope revisando por la mañana y por la noche la actualidad sobre el virus y la cuarentena, organizando, estructurando, manteniendo la alegría y las ganas en lo más alto, apoyando a los demás, intentando controlar todo a mi alrededor hasta que la ansiedad pudo conmigo y me obligó a parar mi cuerpo.


Entonces, convertida en bicho bola bajo el edredón, recordé una pregunta del pequeño Alberto a su padre hace unos 8 años:

- Papi, ¿qué tal tu micromundo esta semana?. Aquí encontré mi clave.


Creé una estructura de micromundos y respeté el de cada cual, cada uno tiene la situación que tiene y asume el papel que puede en esta lucha y yo, solo puedo comprender, respetar y apoyar a los demás mientras busco mi lugar.

He convertido mi mente en una fortaleza aislada del exterior cuya misión en esta guerra es buscar y disfrutar lo bueno que me ofrece este aislamiento, liberar sentimientos y compartirlos con los demás.


Saber, reconocer y decir en voz alta lo que siento me hace fuerte. Mis sentimientos son mis armas contra el virus, pero el blanco no es el virus, eres tú, y mis balas te hacen saber que tu vida no es lo que esta pandemia te ha quitado o te quitará, tu vida eres tú y lo que eres capaz de sentir.


El dolor, el miedo y la ira no pueden conmigo, no me quitan la razón y con ella lo que quiero ser. Dolor, miedo e ira están en mí, son energía infinita que no se transforma, son el motor de mi amor por la vida. Mi vida, que sin la tuya no lo es.

Capítulo 3.

#yomequedoencasa

Mi cuarentena realmente comenzó 5 días antes que para mucha gente… más que la cuarentena, el momento en que mi familia y yo fuimos más conscientes del peligro y de la situación a la que íbamos a llegar.

El 8 de marzo ingresaba una de las personas más importantes de mi vida, mi abuela. A las 06:00 nos comunican los resultados que no queríamos... positivo en Covid-19… un palazo…llantos, muchos llantos, sacar fuerzas para intentar agarrarte a esa esperanza y trasladarla a tus seres más queridos… “ella es fuerte y podrá con esto”.

A partir de ahí mi rutina fue muy diferente: todos los días a las 12:00 visita al médico en el hospital y a las 16:00 de vuelta al hospital a cuidar de ella, animarla y conseguir que cenara algo… así durante más de 20 días, turnándonos entre algunos familiares…. Mientras nosotros tenemos esa rutina el gobierno declara el estado de alarma.


Ahora viene lo mejor, el primer día de aplausos…puf…qué bonito…otra vez a llorar jajajaja soy una sentimental. No falto ni un solo día a esa cita ¡¡¡¡¡ni a otra que es la más importante para mí… la videollamada con mis padres y por fin, con mi abuela en casa!!!!! Menuda luchadora y campeona.





Para mí, esto que os cuento es un pequeño homenaje a ella… con sus 91 años… no me he podido resistir, a pesar que muchos a lo mejor me critiquen.


Le envié un ramo de flores ya que no la puedo abrazar ni besar…








Por suerte, convivo con mi pareja y nuestro amado perro, más bien nuestro hijo. Mi pareja sigue trabajado así que os podréis imaginar…el perro empieza a estar cansado de mis abrazos y besos jajajaja. En realidad, es él el que más está gozando de mi cuarentena, todo el día acompañado.


Algo que mucha gente me ha preguntado durante estos días ha sido que es lo primero que quiero hacer cuando esto termine, pues yo creo que esta muy claro… ir corriendo a casa de mis padres y mi abuela , sacarles a comer a una terracita, ya me lo imagino… mi abuela…mis padres…mi hermano… mi pareja y yo… al sol con una jarra de cerveza bien fría y bien grande jajajaja. Por supuesto luego ver a todos mis seres queridos y aunque pueda sorprender volver a mi querida Plaza Mayor Y ver a mis compis, tanto de tienda como de los alrededores. Me acuerdo muchísimo de todos ellos… qué tal estarán los camareros del Don Calamar… y del Gustos… y todos en general.


En fin… aquí estamos, pasan los días…las horas y pensamos en lo que no hemos podido hacer, en lo que vamos a hacer en su lugar o estamos haciendo y en lo que queremos hacer cuando recuperemos nuestra querida libertad, cosas que, a lo mejor antes no hubiéramos pensado hacer.



Capítulo 4.

#yomequedoencasa


Aquí llega el optimista, el que ha dejado de ver las noticias cada vez que se sienta en el sofá de su casa, el que está cansado de que los medios sigan metiendo miedo sin aportar casi ningún ápice de esperanza, los que siguen bulos sin contrastar la información que les llega, etc.

Yo no dejo de ver las noticias completamente, ni mucho menos, pero al contrario que mucha gente, me gusta verlas en otros medios como son periódicos digitales y en fuentes de confianza en otras aplicaciones como Twitter, sin despreciar la gravedad de la situación.


Este mes de cuarentena he aprovechado para hacer muchísimas cosas en casa y, como soy estudiante de formación profesional, continuar con mis estudios a distancia día a día.


Soy de los que pensamos que después de la tormenta llega la calma y sí, aunque eche de menos a mucha gente, sé que de esta vamos a aprender muchísimo. Estoy aprovechando para hablar más con los míos que de costumbre, haciendo videollamadas y jugando a videojuegos con mis amigos del instituto…


Estoy jugando tanto con mis gatas que, como una de las dos es un poco hiperactiva, les he hecho su pequeño rinconcito para que escalen y se entretengan de vez en cuando ellas solas jeje.


Me imagino que ellas (como el resto de los gatos de España) se estarán preguntando ahora mismo que qué hacemos dos humanos en SU casa tanto tiempo y que por qué no nos vamos ya y las dejamos comer y dormir en paz.











Por supuesto que quiero que acabe ya nuestra cuarentena y poder salir a dar una vuelta con todos mis conocidos lo antes posible, pero a su vez, ya que a nosotros nos ha tocado vivir esto, voy a afrontarlo viéndole el lado bueno a todo lo malo que nos pueda pasar.


Hace relativamente poco, un familiar me dijo que en los momentos en los que estás lejos de una persona, echándola de menos, es cuando realmente te das cuenta de que la amas y es lo que nos está pasando a todos.


Ahora nos estamos llamando, escribiendo, haciendo videollamadas mucho más que antes porque estar con esas personas era algo que no valorábamos tanto como lo hacemos ahora. Echamos la mirada unos pocos días atrás y pensamos, joder, me apetece ir a tomar una cerveza al bar hasta con la persona que peor me caía.


De esta vamos a aprender a disfrutar de pequeños momentos, porque sabremos que de un día para otro todo puede pasar y no volver a ver, en persona, a mucha gente en semanas.




EL ARCO ARTESANÍA. Cuarentena.

El viernes una entrada llena de arte de cuarentena. Aquí seguimos.

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