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En el taller de Fernando Herranz.

Nos conocimos hace un par de años en una feria en Ávila. Su trabajo en piedra nos llamó poderosamente la atención y cuando charlamos con él y nos contó la historia que había detrás de la primera menina en piedra que hizo... nos enredó en su personalidad y así, hoy seguimos formando parte de su red y él es un imprescindible de nuestro día a día.



¿Cuándo y cómo empezó a picarte el gusanillo?


Creo que siempre me atrajo, en el colegio teníamos clase de pretecnología y nos enseñaban a hacer muchos trabajos y al final de curso se exponían los mejores, y cada año esperaba ese momento expectante para ver si alguno de los míos era seleccionado, cosa que ocurrió alguna vez.

Más adelante, un poco más mayor, con mis primeros ahorros trabajando como jardinero, me compré mis primeros pinceles, óleo, lienzos y también alguna pintura pastel con la que realicé varios cuadros y dibujos que formaron parte de una exposición colectiva en el Ayuntamiento de mi pueblo natal, junto con una pintora vecina de la localidad.


A medida que pasaron los años poco a poco dejé de un lado la pintura, el trabajo era muy exigente y terminaba muy cansado, sin motivación ni ganas de seguir plasmando mis colores sobre un lienzo, si a esto añadimos que la vida en un pueblo pequeño es muy corrosiva... me fui desanimando poco a poco.


Mi profesión de adulto en el mundo de la construcción me ocupó muchos años y me permitió crear “cosas grandes” pero me dejaba sin tiempo ni energías de dedicarme a trabajar en cosas más artísticas.


¿Con qué materiales trabajas?


Fue después de l