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De paseo. Bajo la sombra de los Árboles.

Árboles singulares de Madrid 1.


Madrid es la ciudad de Europa con mayor número de árboles y entre ellos hay algunos verdaderamente singulares, por su edad, por su carácter exótico o por su gran porte.


Calcular la edad de un árbol no es tarea fácil, a no ser que existan documentos que certifiquen en qué época se plantó. Una fórmula infalible para saber la edad de un árbol es contar los anillos concéntricos que se forman en su interior, uno por cada año de vida; pero claro, no sería muy sensato averiguar la edad de nuestros árboles más antiguos serrándolos por la base.


En muchos casos, la edad que les atribuimos es solo aproximada. Nos basamos en el tamaño del tronco y de la copa, y calculamos en qué época se pudo plantar ateniéndonos a las fechas de las plantaciones y al tipo de árboles que se plantaban en cada época.


La proximidad de aguas superficiales o subterráneas en las proximidades es un dato a tener en cuenta. Un árbol puede doblar el tamaño de otro que se plantó en la misma fecha si uno tiene agua abundante y el otro carece de ella.


Bien, hechas estas advertencias, vamos a reseñar los ejemplares arbóreos de nuestra ciudad que presentan un mayor interés.


EL ÁRBOL MÁS ANTIGUO DE MADRID

En el parterre del Retiro se halla el árbol más antiguo de nuestra ciudad, plantado en 1632. Se trata de un ejemplar de Taxodium mucronatum conocido como ahuehuete, aunque también tiene otros nombres, a saber: ciprés calvo, ciprés mexicano, ciprés de Moctezuma y sabino.


Esta especie es originaria de América del Norte. Su nombre proviene del término náhuatlahuéhuetl que significa «árbol viejo de agua», haciendo alusión a su longevidad y a su querencia por las zonas pantanosas.


Los nativos de la época precolombina le atribuían propiedades sagradas.


Este árbol es primo hermano de los que crecen en el lago del Palacio de Cristal, los llamados cipreses de los pantanos.




EL MADROÑO VETERANO

El madroño más longevo de Madrid, plantado hace más de cien años, se halla en la plaza de la Lealtad, justo enfrente del Hotel Ritz.

Había otro madroño centenario en el Botánico, pero se secó hace cinco años.

El madroño es un árbol pequeño, casi arbusto que habita en la región mediterránea. Aparece por toda España cuando el suelo es neutro o algo ácido, aunque preferentemente en las provincias del litoral, en tierras bajas y en montañas poco elevadas. En lugares soleados, aunque soporta la semisombra.


Es una planta muy utilizada en jardinería debido a la belleza de su follaje, flores y frutos. Destaca la floración y los frutos, que aparecen al mismo tiempo.

Se puede plantar aislado, agrupado o formando barreras verdes.


Su característica corteza es de color pardo oscura, sus hojas duras y brillantes de color verde oscuro por el haz y algo más claro en el envés, que adquieren un color rojizo en el invierno. Sus flores nacen en otoño juntamente con los frutos maduros y son acampanadas, de pequeño tamaño, de colores blancos o cremosos y, a veces, algo rosadas.



Su fruto es el madroño, una baya amarilla-anaranjada en sus inicios y roja en la madurez. Son carnosos y dulces, por lo que son comestibles, pero ¡CUIDADO! en grandes cantidades es indigesto, debido a la cantidad de alcoholes que posee, provocan dolor de cabeza y pueden llegar a emborrachar. Con ellos se pueden elaborar bebidas alcohólicas.




Este árbol es un símbolo de Madrid, forma parte de su escudo y tenemos una famosa escultura en la Plaza de Sol.


Si quieres saber más sobre el OSO Y EL MADROÑO, aquí tienes más información:

https://www.miradormadrid.com/el-oso-y-el-madrono








EL ALMEZ Y LOS CEDROS DEL PRADO

En la esquina del Museo del Prado con la plaza de Murillo se yergue un almez bicentenario (Celtis australis) que, por sus muchos achaques, debe llevar varias muletas y cables para no “desarbolarse”.




Los actuales jardines que rodean el museo datan de 1871 y debió ser en esa fecha cuando se plantara este majestuoso almez catalogado como árbol monumental de Madrid. Su tronco mide 3,5 metros de perímetro, siendo el diámetro de la copa de 25 metros.















Y muy cerquita, en el Real Jardín Botánico, podemos contemplar otro grandioso ejemplar.









Es una especie del área meridional de Europa siendo Madrid su zona límite porque no soporta bien las heladas.


Es un árbol perfecto para adornar calles, parques y jardines y al poseer raíces muy profundas, permite el crecimiento de todo tipo de arbustos bajo su copa. Sus frutos son comestibles y muy atractivos para las aves. Del almez también se utiliza su madera para fabricar bastones, horcas y la mayor parte de los utensilios utilizados en el medio rural.


Frente al Museo del Prado, a la izquierda de la puerta de Velázquez se alza un soberbio cedro del Líbano que, con sus 33 metros, sobrepasa con creces la altura del museo.

Probablemente fue plantado en 1871, cuando se creó el jardín y es uno de los árboles singulares de la villa.

Presentan un tronco cónico, recto y elevado, con las ramas en característica posición horizontal.



En la fachada del Museo que da al Paseo del Prado encontramos un gran número y variedad de cedros y en muchos casos es difícil distinguir las diferentes variedades debido a las múltiples hibridaciones que entre ellos se han producido, pero entre ellos podemos encontrar también algún ejemplar de cedro del Himalaya (hacia la derecha de la misma puerta) y de cedro del Atlas.

Fuentes:

- http://caminandopormadrid.blogspot.com/2011/04/el-madrono-veterano.html

- Libro: “El Madrid olvidado”. Ediciones La librería.

- https://arbolessingularesdelacomunidad.jimdofree.com/por-municipios/madrid/paseo-del-prado/

- https://www.fotomadrid.com/verArticulo/203

- Wikipedia


Más allá de EL ARCO ARTESANÍA. De paseo.
Madrid, junio 2020.



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