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Cuatro artistas y sus obras, que nos hacen "flipar".

Giacometti, Rothko, Klimt y Hooper.


Hoy he estado ojeando mis libros de arte y la luz que entraba por la ventana ha rebotado en una página y de aquí a la pared, entonces he flipado con el sol y he colgado mentalmente sus obras en mi salón.

Alberto Giacometti.


Desde siempre me han entusiasmado sus figuras alargadas, estilizadas hasta su deformación, con unas piernas tan largas que parece que pueden recorrer la ciudad en dos pasos y la textura del propio material, que parece que se escurre de la figura representada, aparte del acabado o inacabado de sus esculturas.


He podido ver su obra en diferentes exposiciones y museos y siempre me causa el mismo agrado, la misma satisfacción, desde que vi por primera vez su obra en los libros de historia del arte.


Os recomiendo los artículos multimedia de El Museo del Prado en lo que también se muestran algunas de las piezas. Este es el enlace:


https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/alberto-giacometti-en-el-museo-del-prado/f8f8cdc2-06a9-be63-faf6-dcd48d7390dc





CURIOSIDAD

La escultura 'El hombre que camina' ('L'Homme qui marche') de Alberto Giacometti fue subastada en Londres por 65 millones de libras (74,2 millones de euros, 104,3 millones de dólares), superando así el récord mundial de una obra de arte vendida en una subasta, dijo un portavoz de la casa de subastas Sotheby’s.






Hombre que camina II. 1960.


Su obra pictórica, quizás menos conocida, me encanta, se puede ver la misma forma de ejecutar, de encuadrar los espacios y la inconformidad constante, donde se ve que no busca el acabado perfecto.


Diego. 1953.










Para conocer más sobre el autor tenemos esta maravilla de libro,

“Retrato de Giacometti” James Lord.

La balsa de la medusa.











Siempre me había fascinado su obra, pero con este libro me enamoré del artista lo que me llevó a explorarme y, aunque la escultura nunca ha sido uno de mis puntos fuertes, no me resisto a insistir e intentarlo continuamente. Este boceto lo hice cuando empecé a descubrir su obra.








Mark Rothko.


Desde siempre me gustó, lo estudié, lo admiré, y seguía sin entender por qué me había cautivado tanto su obra, ¿la cromática?, ¿la simplicidad?, ¿el sosiego que me transmiten sus cuadros?

Pero cuando me planté en la Tate Modern de Londres frente a uno de sus cuadros, en una sala repleta de gente, bullicio, niños correteando, me quedé paralizada y sólo estábamos el cuadro y yo. Todo el escenario de alrededor había desaparecido y entonces escuché el silencio. Me quedé hipnotizada, impactada y extasiada. Fue un flechazo. No me quería mover del sitio, y de hecho me costó separar la mirada del cuadro, me sentía feliz y triste a la vez.

Red on Maroom. 1959.

Tate Modern. Londres.



Gustav Klimt


Es otro de los autores que me gusta desde que empecé a explorar en la historia del arte.





El cuadro Judith II, me gustó tanto que hice varias copias hasta que conseguí la copia perfecta. En la actualidad ese cuadro no existe, se destruyó en una inundación de mi taller de Lanzarote.


Pero los recuerdos que tengo de cuándo lo pinté y del resultado son muy buenos. Me lo pasé genial. Y copiar a un grande es divertido, dejas apartadas tus manías, tu paleta cromática e intentas ser lo más fiel posible a la obra que tienes delante.


Formó parte de mi aprendizaje y es muy útil, lo recomiendo. Copiar es bueno. Algún día lo copiaré otra vez…








Judith II (Salomé). 1909.



Edward Hooper.

Estos días ha circulado tanto su obra de la chica en la cama sentada mirando por la ventana….Situación más que repetida en estos días. Escenas de la vida cotidiana.

En su faceta más íntima, Edward Hopper, encontró la belleza en los rincones cotidianos de la clase media estadounidense. Esa faceta es la que me interesa de este autor, tanto como el cromatismo que utilizaba.

Morning sun. 1952.


Los cuadros de Hopper son pequeños cuentos que se adentran en la soledad del ser humano, que buscan la calma y el silencio en lugares remotos, como demuestran las miradas contemplativas de los personajes de "Morning Sun" (1952), "Second Story Sunligh" (1960) o "A woman in the Sun" (1961).

Un cuadro al que tengo gran cariño es “Chop Suey” de 1929, del que hice una interpretación personal y con el que gané un concurso de pintura cuando estudiaba Bellas Artes.

“Chop Suey” .1929.

Mayte Bethencourt




EL ARCO ARTESANÍA y Mayte Bethencourt con Arte.
Madrid. 6-4-2020.


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